Saturday, February 13, 2016

CAPITULO 6


El milagro de los peces y los panes
Jesús pone a prueba a sus discípulos para ver si a estas alturas ya se han rendido a la evidencia de que su maestro no es cualquier maestro. A pesar de ver a Jesús convertir el agua en vino, presenciar la sanación de un paralítico postrado en una camilla por 38 años, todavía dudan de su poder milagroso. Jesús le pregunta a Felipe “¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?”. Felipe abrumado por la magnitud del problema, mira a su alrededor y sopesa los recursos a la mano. La respuesta es obviamente desesperación. “Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno”. Jesús aprovecha cada ocasión en la que se presenta una situación difícil para hacer la misma pregunta “¿Cómo podemos resolver esta situación?” Si tu respuesta a esta pregunta la basas en lo que ves o en los recursos que tienes, lo más seguro es que termines desesperado como Felipe. En otras palabras, si estás enfermo y Jesús te pregunta “¿Qué podemos hacer?”, la respuesta no es “déjame mirar el informe médico, o deja que investigue en internet cúantos casos mueren por causa de esta enfermedad” La respuesta más bien debería ser “Señor, yo sé lo que tenemos, pero sé que tú estás conmigo, y si tu así lo quieres puedes multiplicar los recursos infinitamente, puedes sanar mi vida, puedes restaurar mi relación, si alimentaste a cinco mil, nada es imposible a tu lado”. Pero una vez más, y a pesar de la falta de fe de sus discípulos, Jesús no juzga a Felipa, ni lo reprende, simplemente le dice “Hagan que se sienten todos”. En otras palabras, déjame que te muestra Felipe que cuando miro al cielo, le encomiendo al padre y doy gracias, tus recursos se multiplican, el cielo se abre y vierte sobre mí sus bendiciones. Así puedo yo proveer todas tus necesidades.
La separación de la cosecha
En otro evangelio se menciona este milagro, pero se especifica que había cinco mil hombres. Así que habría que contar también con las mujeres y los niños. Es decir, que en realidad había ese día cerca de las diez mil personas. De entre tantas personas había muchos que genuinamente seguían a Jesús por sus hermosas enseñanzas y por su milagroso poder; otros en cambio, lo seguían porque buscaban un líder que encabezara una revuelta en contra de la opresión de los romanos; y por último, entre la gente humilde del pueblo se camuflaban algunos fariseos, maestros de la ley, que querían saber más del misterioso y enigmático rabí. Jesús utiliza este capítulo para desenmascarar las verdaderas intenciones de cada uno.
a)    Los que utilizan a Jesús como un revolucionario: Este grupo puede incluir la misma iglesia, la cual en diversos capítulos de su pasado usó el nombre de Jesús para llevar a cabo matanzas, y auténticas abominaciones, tales como las cruzadas, la inquisición, la conversión de los indígenas de las Américas, por nombrar solo algunos ejemplos. Al obrar el milagro de la multiplicación, muchos vieron el líder poderoso y con autoridad que necesitaban para su revolución contra los romanos. En masa se dirigen hacia él para hacerlo su rey, pero Jesús se zafa de ellos y se aleja a solas a orar y hablar con el padre. Envía a sus discípulos al otro lado del río y a media noche, mientras los discípulos se hallan cruzando el río, Jesús se les aparece caminando sobre el agua. Jesús los anima, y les asegura que no tengan miedo.
b)   Los usan a Jesús como una lámpara mágica: Este grupo realmente cree en el poder milagroso de Jesús, pero piensan que Jesús está ahí solo para proveerles de lo que necesitan. No entienden que establecer una relación con él significa convertirse en un discípulo, y para ser un discípulo de Cristo, Jesús nos dice que debemos tomar nuestra cruz y seguirlo cada día. Tomar la cruz, significa aquí crucificar nuestra carne, nuestros deseos, impulsos, y ansias de posesión material. Los discípulos de Jesús deben aprender a aceptar la voluntad del padre, pero este grupo pone como prioridad sus necesidades, su agenda y sus deseos, pero Jesús ve a través de sus corazones corruptos y les confronta directamente “Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación”.
c)    Los que no pueden ver a Jesús por estar ciegos espiritualmente: Este grupo representa a los judíos que a pesar de tener cientos y cientos de versículos, profecías y señales de la llegada de Jesús no son capaces de verlo. Este grupo incluso lo tenían frente a sus ojos y tuvieron la oportunidad de preguntarle directamente. A pesar de la claridad de sus respuestas todavía no eran capaces de creer en él, porque todo lo filtran a través del antiguo pacto con Dios. Estos le preguntan “¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios nos exige?”. Jesús, intentando romper sus esquemas de seguir los diez mandamientos, les simplifica las cosas y les reduce todos sus mandamientos a uno solo “que crean en aquel a quien él envió”. Se puede decir más alto, pero no más claro; sin embargo, ellos insisten y le piden una señal para que lo crean. Ahí Jesús se da cuenta que sus ojos espirituales están cerrados y habla el lenguaje del espíritu. Jesús les dice que deben comer de su carne y beber de su sangre si quieren tener vida eterna. Por supuesto, Jesús está anticipando el tipo de muerte al que se enfrentaría, como su cuerpo sería roto y su sangre derramada y que solo así, la humanidad podría realmente tener redención. En este momento, ninguno de los que escuchó estas palabras pudo realmente comprender. Asimilando desde la mente humana pensaron que Jesús estaban incitándoles al canibalismo. En ese instante todos los que aún seguían sin estar convencidos de él, decidieron abandonarle a su propia suerte y aquí se divide el último grupo y los únicos que no le abandonaron.

d)   Sus verdaderos discípulos; este grupo, a pesar de aún no entender, a pesar de la dificultad de sus enseñanzas decide seguir a su lado y confiar en que algún día lo entenderían. Jesús les dice a sus discípulos “¿También ustedes quieren marcharse?” a lo que Pedro responde “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios. Y por último dentro de este íntimo grupo hay uno infiltrado que tiene malas intenciones, dice Jesús “uno de ustedes es un diablo”. Es decir, Jesús conoce cada uno de los corazones de sus seguidores. 

Friday, February 12, 2016

CAPITULO 5


Nunca es demasiado tarde con Jesús
Jesús obra muchos milagros a lo largo de su ministerio; sin embargo, debemos prestar especial atención cuando mencionan el tiempo que la persona ha estado padeciendo. En este caso, el apóstol Juan consideró que era importante registrar que específicamente este paralítico había estado así por 38 años. Y ¿por qué es tan importante señalar la duración de su enfermedad? Te preguntarás. La respuesta es para que sepamos que cuando Jesús interviene en nuestra vida nada de eso importa. Puede ser que hoy estés arrastrando una enfermedad de varios años, una adicción que no logras romper, una herida emocional que no ha sanado en mucho tiempo, o una situación financiera que parece irreversible. Con Jesús nada es imposible. Con una simple palabra él puede cambiar todo en vida. Jesús trae restauración, redención, liberación y plenitud a tu espíritu, a tus emociones y a tu cuerpo físico.  

Limitación mental
Nota como después de 38 años, la mente del paralítico ha perdido toda esperanza. Cuando Jesús se acerca a él, le hace una simple pregunta a la cual solo debe responder si o no: “¿Quieres quedar sano?”. Sin embargo, tantos años hundido en su propia miseria, han nublado la visión de una vida mejor y automáticamente responden los pensamientos de conformismo. “Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua, y cuando trato de hacerlo, otro se mete antes”. Jesús viendo que no podía razonar con él y sintiendo compasión por su situación, decide actuar por su propia cuenta y ordena firmemente al paralítico que se levante de su camilla. Esa orden rompe todos los esquemas mentales que durante años se han asentado y que han terminado por dominar el pensamiento de aquel hombre. Hoy día, Jesús es capaz de darte una orden así en tu vida, tal vez no en persona, pero una fuerte impresión que sientes en tu corazón. Aunque tú no le busques a él, aunque no pidas un milagro, ni ores para que ocurra, porque tu mente ni siquiera lo ha considerado, Jesús va en tu busca y te dice “levántate y abandona eso que estás haciendo”. Cualquier cosa que sea la que estás haciendo que te está limitando de disfrutar plenamente de tu vida. Aunque no seas paralítico, pero tal vez es un vicio, o un hábito, que de alguna manera te está limitando de experimentar la felicidad, la plenitud de la vida como Dios quiere para ti.

Jesús confronta a los fariseos
Cuando Jesús sana al paralítico, los fariseos se enojan porque era el día de reposo, y estaba prohibido según la ley judía trabajar ese día. Jesús entonces confronta a los fariseos y les habla duramente. Nota como el tono de voz de su discurso es muy distinto al que usó con la mujer samaritana. A ella le reveló su verdadera identidad y le dijo claramente que él era el Cristo, el Mesías redentor que tanto esperaban, aquel del que las escrituras anunciaban desde hacía varios siglos. La mujer recibe con gozo, alegría y entusiasmo la noticia y su vida es transformada para siempre. Sin embargo, Jesús sabe que diga lo que diga, los fariseos seguirán sin creerle, así que decide también revelar su identidad claramente, pero con un tono muy diferente. A lo largo de las escrituras podrás ver estás dos facetas del maestro, una tierna y compasiva y otra dura, en la cual se habla del juicio eterno, las llamas del infierno y los últimos días. Cuando Jesús habla de esta manera debes primero reflexionar en quién es la audiencia. Jesús no habla así para ti, ni para los que llegamos a él con oídos prestos y un corazón moldeable, sino que habla así para los duros de oído, para los orgullosos y los que le han negado incluso antes de escucharle. “Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero si no le creen lo que él escribió, ¿cómo van a creer mis palabras?”. Aunque lo que dice es completamente la verdad, la forma en la que lo dice es muy diferente a como se dirige a aquellos por los cuales siente genuina compasión. 

Thursday, February 11, 2016

CAPITULO 4


Nicodemo y la mujer Samaritana
Es interesante observar las diferencias de cómo trata Jesús a Nicodemo y cómo trata a la mujer samaritana. Pienso que el apóstol Juan los puso estos capítulos consecutivamente con un solo propósito: para mostrar la compasión de Jesús hacia las personas de corazón puro. Nicodemo acude a Jesús en mitad de la noche, mientras que Jesús va en busca de la mujer a media tarde. Nicodemo es un teólogo y a éste Jesús le confronta, e incluso lo llega a humillar “Tú que eres maestro de Israel ¿no entiendes estás cosas?”; sin embargo, la samaritana es una mujer que vive en pecado aun así, Jesús le habla con mucha ternura y respeto. Cuando le dice Jesús que vaya a traer a su marido, ella admite que no tiene marido a lo que Jesús le dice “Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad”. Jesús no le revela su identidad divina a Nicodemo; sin embargo, sí a la mujer samaritana. “Ese soy yo, el que habla contigo”. El apóstol Juan no comenta en la reacción de Nicodemo tras la conversación con Jesús, sin embargo la mujer samaritana no sólo cree que Jesús es quien dice ser sino que instantáneamente comienza a evangelizar a todo el pueblo. De hecho, unos versos más adelante vemos como muchas personas llegan a Jesús por el testimonio de esta mujer.

Agua de beber
El agua que ofrece Jesús es un agua de vida, metafóricamente quiere decir que aquel que cree en su corazón en él, emana nueva vida que brota desde su interior y se manifiesta hacia afuera. Aquel que recibe a Jesús cobra un nuevo y renovado entusiasmo por la vida. La mujer samaritana va al pozo a mediodía y eso dice mucho sobre su vida. En aquellos tiempos las mujeres recogían agua por la mañana, en las horas más calurosas nadie iba a los pozos, excepto algunos hombres o pastores. Eso indica que la mujer vive avergonzada de su pasado, tal y como más tarde revela Jesús. Probablemente todas las mujeres en su pueblo hablan mal de ella y no sale a la calle por no encontrarse con la desaprobación de sus vecinas. El número de fracasos amorosos también habla del abatimiento que debe sufrir en su interior por tantas relaciones fallidas. La mujer samaritana me la imagino como una mujer triste, sin esperanzas en la vida, sin sueños, ni expectativas positivas. Sin embargo una sola conversación con Jesús basta para que ella se sacuda toda la culpa y la vergüenza, saliendo a anunciar la llegada del Cristo con convicción y pasión. El agua que ofrece Jesús renueva el corazón, la esperanza y trae vida eterna. “todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna”

Un alimento secreto

Jesús, en su humanidad queda fatigado por la larga caminata. Suponemos que sus labores espirituales de sanar a los enfermos, expulsar demonios, orar por los necesitados y atender a todos los que se le acercaban lo dejaban drenado de energía; incluso más que sus discípulos, puesto que ellos fueron a por algo de comida para su maestro. Quedando Jesús a solas, y habiendo él mismo orquestado el encuentro con la mujer samaritana, cumple la misión por la cual fue a Samaria, redimir la vida de una mujer que se hallaba en un pozo de miseria. En otras palabras, Jesús hace la misión que su Padre le encargó. En ese momento llegan sus discípulos con algo de comida, pero Jesús les responde “Yo tengo un alimento que ustedes no conocen”; se encuentra completamente renovado y pleno de energía. Los discípulos no entienden nada y se preguntan los unos a los otros “¿le habrán traido algo de comer? Pero entonces Jesús les explica claramente: “Mi alimento es hacer la voluntad de que me envió y terminar su obra”. Este principio espiritual es cierto también para nosotros. Cuando hacemos la voluntad de Dios en nuestra vida, sentimos un ímpetu y una energía que no sentiremos si estamos yendo en una dirección equivocada. Si elegimos nuestra carrera por los motivos equivocados, por ejemplo, por dinero, por conveniencia, por miedo a no encontrar nada mejor, estamos limitando el llamado que Dios tiene en nuestra propia vida. Sin embargo, cuando nos entregamos por completo a hacer lo que él nos pone en el corazón, tenemos la fuerza y la vitalidad para realizarlo con entusiasmo y alegría. Cuando Dios pone una visión, también da provisión. Dios nunca da sueños, sino ha puesto antes los talentos para conseguirlos, no pone tareas, sino ha puesto antes el recurso, los contactos y las oportunidades para lograrlo. La clave está en hacer la voluntad del padre, para encontrar ese alimento secreto. 

Wednesday, February 10, 2016

CAPITULO 3


El encuentro con Nicodemo
Nicodemo es un maestro de la ley judío. Todos los maestros de la ley eran orgullosos y se jactaban de tener todo el conocimiento de la ley de Dios; por esa razón, despreciaban a Jesús, que vino a decir que Dios amaba a los pecadores y detestaba la hipocresía de los fariseos. Sin embargo, Nicodemo debió haber escuchado las enseñanzas de Jesús y algo en su corazón le decía que provenían de la verdad. Cautelosamente y sin ser visto, decide visitar al maestro por la noche, de incógnito, para no ser visto por sus colegas fariseos. En su encuentro con Jesús se hace evidente su ignorancia espiritual, lo poco que realmente sabe del conocimiento íntimo de Dios. Jesús le explica con metáforas espirituales, pero Nicodemo tiene dificultades para entender el significado de lo que Jesús está tratando de explicar. “De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” le dice Jesús; a lo que Nicodemo le responde: “¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo?”. Nicodemo no comprende que hay un nacimiento espiritual cuando se produce un cambio de corazón, cuando uno acepta a Jesús como su Señor y su salvador. Ese pequeño acto desata que nuestro espíritu cobre una nueva vida espiritual “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. El pasaje no dice cómo reacciona Nicodemo, pero Juan deja a entender que se fue igual que vino sin entender esta verdad espiritual, o tal vez demasiado orgulloso para hincar la rodilla y reconocer que se encontraba ante el mismísimo Hijo de Dios.
Con respecto a la obediencia
Muy probablemente existen muchos Nicodemos en la iglesia católica hoy día que se sienten los guardianes de las leyes de Dios pero realmente no tienen un conocimiento íntimo de Dios, ni una relación personal con Jesús. Simplemente se les ha pasado la autoridad y la están ejerciendo. La ley no trae el conocimiento de la verdad, solamente “el que practica la verdad se acerca a la luz, para que vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios”. La obediencia a Dios aquí significa tener una actitud presta a obedecer lo que Dios pone en tu corazón. Algo en el corazón de Nicodemo le dijo que fuera a hablar con aquel misterioso rabí, y al hacerlo escuchó claramente la verdad “si quieres nacer de nuevo debes creer en mi”; sin embargo, Nicodemo se va sin obedecer lo que él sabe que Dios le puso en su corazón.
La biblia dice que no quiere sacrificios, rituales vacíos y sin sentido; sin embargo Dios busca la pureza de corazón y la obediencia con buena actitud; es decir, hacer aquello que resulta difícil, pero hacerlo con agrado, sabiendo que es Dios que te puso en el corazón hacerlo. Los siete sacrificios de los que habla la biblia son los siguientes:
1)    El sacrificio de la justicia: ser esclavo de hacer lo bueno, lo correcto, aquello que nos hace bien a nosotros y a los demás.
2)   El sacrificio de la alabanza: cuando atravesamos por las tormentas de la vida y no entendemos lo que está pasando, si en lugar de culpar a Dios, levantamos la cabeza y la alabamos, a pesar de la confusión, Dios recibe esa alabanza como un dulce aroma de incienso que sube hasta el cielo.
3)   El sacrificio de la gratitud: la naturaleza humana siempre tiende a encontrar defectos, a ver la deficiencia, la escasez, la comparación,…Dios se place cuando, desoyendo a dicha naturaleza damos gracias por todo lo que tenemos diariamente.
4)   El sacrificio de pobre de espíritu; cuando Dios ve nuestro corazón roto, por la pérdida de un ser querido o un bache difícil de la vida, se conmueve y acude en nuestro encuentro para traernos consuelo. Dios espera que acudamos a él con nuestro corazón roto y le preguntemos, incluso que le cuestionemos, a él no le importa, en tanto seas sincero con tu dolor.
5)   El sacrificio de la alegría: Dios es alegría, y como hijos de Dios tenemos su alegría; sin embargo la biblia dice que la lluvia cae sobre el justo y el injusto igualmente. Cuando cae la lluvia en nuestra vida y aun así ofrecemos el sacrificio de la alegría estamos dando un poderoso testimonio a otras personas; pero si decimos ser seguidores de Cristo y vamos por la vida arrastrando nuestra miseria y desgracia estamos una pobre imagen y una mala representación de Dios.
6)   El sacrificio de la oración: orad los unos por los otros dice la biblia. Yo sé que para mí es muy difícil orar, muchas veces me siento tonto haciéndolo, pero cuando lo hago me siento mucho mejor. Orar es tener una conversación con Dios de corazón a corazón, sin retórica ni falsedad.
7)   El sacrificio de la abstinencia de lo mundano: cuando Jesús dice toma tu cruz todos los días y sígueme, se refiere a matar los deseos carnales por lo placentero de esta vida; todo aquello que nos trae placer transitorio, el dinero, las adicciones, las bajas pasiones, etc…


Tuesday, February 9, 2016

CAPITULO 2


Jesús obedece a la autoridad
Aunque Jesús es hijo de Dios, llegó a este mundo terrenal a través de su madre biológica María. El primer milagro público que realiza en su ministerio, lo hace Jesús a petición de su madre. La mayoría de los milagros que hace Jesús son nacidos de la compasión, para sanar a un leproso, para resucitar a una niña, para calmar el temor de sus discípulos o para abrir sus ojos de incredulidad. Pero este milagro es diferente. Jesús nunca hubiera hecho un milagro como este solo para demostrar su poder. De hecho en otra ocasión los fariseos le pidieron un milagro como señal de su autoridad espiritual y Jesús les respondió que eran una generación corrupta. Jesús hizo el milagro de traer más vino a la fiesta, sólo porque su madre se lo pidió.
Jesús es humilde
Cuando Jesús transforma el vino, le pide a los sirvientes que se lo llevaran al encargado del banquete, el cual no sabía de dónde había venido aquel vino. En cuanto lo probó fue al novio para darle la enhorabuena por tan excelente vino. Jesús no hizo ningún intento de reclamar “Eh, que fui yo quien hizo el vino!”. Todo lo contrario, dejó que el novio se llevase todos los halagos y lo prefirió así. Jesús hizo el milagro por obediencia a su madre, no por hacer un alarde de su poder.
La creatividad de Jesús
El milagro del vino en las bodas de Caná también nos muestra la inmensa creatividad de Jesús. Cuando su madre le pide que ayude a traer más vino mira a su alrededor viendo qué es lo que puede hacer. Lo primer que ve son seis tinajas enormes de piedra, que normalmente se usan en las ceremonias de purificación; sin embargo Jesús encuentra aquí una solución alternativa y creativa al problema. Es decir, Jesús utiliza algo que tiene una función tradicional para traer una solución poco convencional. Aquellos que buscan a Jesús y hallan quién es él realmente van adquiriendo poco a poco esa creatividad. Incluso leyendo las escrituras comienzan a ver aplicaciones prácticas a textos que parecen aparentemente arcaicos y desconectados con nuestro presente. La palabra creatividad se descompone en “crea-en-ti-vida”; es decir que los que ven a Jesús en las escrituras y lo traen a la conciencia en su día a día, crean vida en sí mismos y encuentran soluciones poco convencionales, incluso con los instrumentos más tradicionales.
Milagros explosivos
Para hacer vino se necesitan entre tres y cuatro años, y si se trata de un buen vino, entonces debe de estar en reserva de doce a veinte años. El vino que hace Jesús no es un vino cualquiera. Cuando el encargado del banquete probó el vino dijo “Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora”. (Juan 2:10 NVI). ¿Qué quiero decir con esto? Jesús puede hacer milagros instantáneos; es decir, lo que en lo natural debería pasar en cuatro, cinco o diez años, Jesús lo puede hacer en una fracción de tiempo. Debería llevarte treinta años terminar de pagar tu casa, pero Jesús puede ayudarte a que suceda en una fracción de tiempo. Debería llevarte años superar esa enfermedad, pero Jesús puede acelerar tu recuperación de manera que desafíe las leyes de la medicina. Cuando invocas el nombre de Jesús y permites que su poder opere en tu vida, van a suceder cosas sobrenaturales. Las leyes del tiempo y de la física no obstáculo para los milagro que Jesús realiza.
Jesús viene para traer vida

Más adelante en el evangelio de Juan, Jesús dice que ha venido para traer vida y traerla en abundancia. Este milagro es una gran prueba de ello. Si contrastamos el antiguo testamento con el nuevo testamento, el primer milagro que realiza Moisés cuando va a liberar a los hebreos de la tiranía del faraón egipcio fue convertir el agua del río Nilo en sangre, lo cual causó la muerte de todos los peces y animales anfibios en el río. Jesús en su primer milagro transforma el agua en vino y resulta en una hermosa celebración. Nada de lo que hace el maestro es casualidad. Jesús escogió seis vasijas de piedra, el seis es el número que representa al ser humano. El sexto día creó Dios a Adán; el siete es el número de la perfección, de lo completo; por lo tanto el ser humano es imperfecto. El material que representa la imperfección es el barro; no obstante Jesús no elije seis vasijas de barro, sino seis vasijas de piedra. Cuando transforma el agua en vino es un simbolismo del sacrificio que hará por la humanidad y como derramará su sangre para redimir al hombre. El primer milagro que realiza en su ministerio es una representación de lo que ha venido a hacer. Aunque muy pocos entendieron esta señal que sutilmente dejó, para que otros entendiéramos más de él. 

Monday, February 8, 2016

EL EVANGELIO DE JUAN: CAPITULO 1


IDENTIDAD DIVINA
El evangelio de Mateo empieza con el linaje de Jesús para, poco a poco, demostrar o justificar que Jesús provenía de la descendencia de Adán y del rey David, para así corroborar lo que las escrituras y los antiguos profetas anunciaban sobre su llegada; pero no el evangelio de Juan. El apóstol no hace esfuerzos humanos por justificar la divinidad de Jesús y pasa directamente a revelar su verdadera identidad. Juan hace afirmaciones contundentes: Jesús ya existía con Dios, Jesús es Dios, Jesús tomó parte de la creación, y sin él nada existiría.EL VERBO Y LA LUZ
A lo largo del este evangelio, vemos los diferente símbolos con los que se asocia a Jesús. El primero que vemos es el verbo. Jesús fue la palabra que trajo como consecuencia la creación del mundo. Su palabra tenía el poder de la creación. El segundo símbolo con el que se asocia es la luz; Jesús es luz de la humanidad y las tinieblas no pueden derrotar la luz. “El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció” (Juan 1:10)
LLENO DE GRACIA Y VERDAD
Los dos siguientes símbolos son muy importantes para entender la identidad de Jesús; gracia y verdad. Es decir, él vino para perdonar a la humanidad. Su naturaleza es la de perdonar, aceptar, redimir, limpiar y purificar. Jesús no vino a condenarnos, ni a juzgarnos, sino todo lo contrario.
Jesús es la verdad, es decir, que no hay contradicción en nada de lo que él dice o hace; no hay falsedad, ni dobles intenciones. Su llamado y su misión son tan claras que todo el que entra en contacto con él reconoce en su espíritu que él es hijo de Dios. Primero el escritor del evangelio, el apóstol Juan afirma claramente que Jesús es hijo de Dios; más tarde Juan el bautista, aún sin haberlo conocido ya lo anuncia como el Cordero de Dios, aquel que quita el pecado de la humanidad; y por último Natanael, al escuchar que Jesús lo había visto rezando bajo la higuera cae rendido a sus pies admitiendo que es hijo de Dios.
LOS PRIMEROS DISCIPULOS
Jesús no tiene que convencer a sus discípulos para que le sigan; ellos le buscan a él; su reputación le precede; escrituras de cientos y cientos de años anteriores a Jesús anunciaban su llegada y estos hombres intuían en su espíritu que estaban ante la manifestación de lo que los profetas anunciaban.
UN NUEVO NOMBRE

Todos los cambios de nombres que hace Jesús son muy importantes. Jesús hace esto porque sabe que los nombres tienen un significado y ese significado puede limitarte en tu propia identidad. Pedro se llama Simón; pero simón significa “hoja de hierba”. Es decir, Simón era una persona voluble, que cambiaba de opinión continuamente. Era temperamental y poco predecible. Sin embargo, lo primero que hace Jesús cuando lo conoce es cambiar su nombre por el de Pedro, que significa “piedra”. Al hacer esto está declarando por fe que Pedro se convertirá en la piedra angular de su iglesia, que será una persona fuerte, seguro de sí mismo, consistente y confiable. 

Monday, December 21, 2015

En honor a Mario Chiesa (mucho más que una simple graduación)


Mi cuñado Mario Francisco Chiesa Amaya se graduó el pasado sábado 19 de diciembre de 2015 después de diez largos años de carrera, durante los cuales ha superado todo tipo de dificultades. No soy hombre de palabra espontanea, sino más bien meditada y recapacitada. Tal vez es por eso que no hablé en su celebración y no supe expresar mi admiración por él de manera articulada. Sin embargo, soy de las personas que piensa que uno no se debe guardar lo que piensa de los demás, cuando esto es edificador y merecedor de ser compartido. Así que ahí va mi aportación a un fin de semana lleno de gozo, celebración y honor a la persona de mi cuñado. Comenzaré con una breve fábula que ilustra su carácter guerrero y determinado.
Un burro se cayó al fondo de un pozo y no había forma humana de sacarlo. Cuando el dueño lo vio, allí abajo pensó que la único que podía hacer para aliviar el sufrimiento del pobre animal era enterrarlo vivo y terminar con lo que sería una larga agonía. El dueño, junto con dos hombres más, trajeron unas palas y comenzaron a echar palazos de arena al fondo del pozo. El burro sentía el peso de la arena golpeando su espalda, pero se resistía a abandonar, así que se sacudió la tierra y saltó encima del montículo de arena subiendo así un poco de su ubicación original.  Los hombres, sin saber de la reacción del burro, siguieron echando una pala detrás de otra tan rápido como podían. El burro repitiendo su inicial gesto, seguía sacudiéndose la tierra y subiéndose a un nuevo montículo. Cuál fue la sorpresa del dueño cuando, al cabo de dos horas de intenso trabajo echando cientos de palas de tierra al pozo, vio asomar las orejas del burro, el cual no había desistido en su empeño de salir de aquella trampa mortal.

Mario nació en un entorno humilde, sin ninguna posibilidad de salir adelante. Parecía que sus cartas ya habían sido jugadas, no había nada que hacer. Pero tuvo la fortuna de encontrar unos padres amorosos, Mario y Nohemy, que lo acogieron y velaron por su educación. Se sacudió la arena y subió el montículo. Luego vio partir a sus dos hermanos ,Xochitl y Javier Enrique, a Estados Unidos en busca de un futuro mejor, pero Mario no había estudiado inglés. Sin papeles y sin inglés sus probabilidades de fracasar eran muy altas. Pero Mario se sacudió la tierra y se subió a un nuevo montículo. Aterrizó en Houston y pocos meses después conoció a Lorna, la mujer con la que se casaría. Una nueva bendición, cuando la vida se empeñaba en hundirlo. A los pocos años de estar aquí, se dio cuenta que no se conformaba con salir del paso trabajando de mesero y partiéndose la espalda trabajando. Tuvieron a su primogénito Diego, que aunque fue el catalizador en la vida de Mario, era una responsabilidad financiera a la que debían enfrentarse juntos. A pesar de las dificultades, Mario comenzó a estudiar en la universidad y encontró un trabajo aún estando en situación ilegal. Una nueva palada de arena que se sacudió y la cual le hizo subir más en su empeño. 

Al poco tiempo se quedó sin trabajo, ahora sí que sería imposible pagar la universidad, cubrir los gastos del apartamento, con un solo sueldo. Parecía que sus sueños se habían truncado para siempre. Pero su esposa apretó los dientes y apoyó la visión y el sueño de Mario. Juntos no sólo salieron adelante, en contra de toda probabilidad, salieron del pequeño apartamento en el que estaban y compraron una casa. De nuevo la vida se empeñaba en arrojarle arena en la espalda, pero Mario no conocía el significado de la palabra rendición. La situación ya era lo suficientemente delicada cuando llegó Leo, su segundo bebé. Más gastos, menos tiempo para estudiar, cuidar la casa, los niños, ir a la universidad, vivir desvelado para poder completar sus proyectos, alternando trabajos de mesero con otros trabajos esporádicos que le salían. La situación parecía insostenible, pero una y otra vez Mario desafiaba las estadísticas, se sacudía las dificultades y superaba todos los obstáculos del camino.

En su empeño por triunfar abre su primer negocio y las cosas le empiezan a salir bien. Por fin un poco de esperanza. Ya queda menos para graduarse y se puede ver la luz al final del túnel. Ninguna de las palas de arena que le ha arrojado la vida han logrado para la voluntad inquebrantable de Mario, ni de su esposa, que a pesar de las dificultades nunca dejó de creer en él.

En este día tan especial estamos celebrando mucho más que una graduación, estamos celebrando un ejemplo de vida. Estamos honrando el espíritu de perseverancia, de valentía y de humildad que diariamente mi cuñado ha sabido cultivar. Somos muchos los que nos sentimos orgullosos de él y es justo y meritorio que apartemos el tiempo para quitarnos el sombrero y felicitarlo de corazón. A Mario yo lo quiero como si fuera mi hermano menor, pero me inspira como si fuera mi hermano mayor. Le deseo toda la suerte del mundo, aunque a mí me ha dejado muy claro que no la necesita. No importa cuántas dificultades se empeñe en mandarle el destino él se sacudirá la tierra de su espalda una y otra vez, subiendo más y más alto cada vez.

PD: por cierto, también le dedico esta historia a Donald Trump con mucho cariño, ojalá y la pudiera leer y ver la cara de tonto que se le pondría al pobre. Gente ignorante como él no hace más que fortalecer el espíritu de orgullo y dignidad que se haya en el corazón de todos los hispanos.